La preocupación

Hubo un tiempo, en la antigua China, en el que a los dragones verdes les gustaban las orillas de los ríos, ya que eran lugares frescos donde el descanso venía sin esfuerzo alguno.

Pese a lo que pudiera parecer, a los antiguos chinos les gustaba ver a estos dragones. Los consideraban motivo de alegría.

Un día, mientras el emperador Yu cruzaba el río Kiang, dos dragones rodearon su barca.

Los cortesanos, al darse cuenta de la situación en la que se encontraba su emperador, se asustaron.

Yu, a pesar de lo que le pudiera pasar, con profunda serenidad, les dijo:

- El poder que tengo proviene del cielo y todos mis actos están encaminados a que mi pueblo no padezca de hambre. Nacer es algo natural, no así morir, que está fuera de nuestro alcance. ¿Por qué habrían de preocuparnos, entonces, los dragones?

(Basado en Monstruos mitológicos, Charles Gould)

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