El magnetismo

En la naturaleza existe un mineral con el nombre de magnetita o imán que tiene la propiedad de atraer ciertos metales.

El campo magnético es el espacio en el que la fuerza de atracción de la magnetita es válido. Así, cuando el imán atrae limaduras de hierro, estás se disponen según determinadas líneas de fuerza, que son más numerosas en los extremos que en el centro.

Estos extremos o extremidades son los polos, uno norte y el otro sur. Dos polos iguales se repelen, pero los opuestos se atraen. Estas fuerzas de atracción o repulsión pueden ser muy fuertes o muy débiles, dependen de la potencia del campo magnético. Por ejemplo, la imagen de una resonancia magnética es producida por una fuerza muy débil. Sin embargo, existen trenes que se mueven gracias a fuerzas muy potentes.

Podemos convertir un trozo de acero en imán, "magnetizarlo", si ponemos en contacto el imán con dicho acero o si restregamos el imán con el acero en el mismo sentido. Podríamos también utilizar la corriente eléctrica para convertir el trozo de acero en imán. Lo que realmente ocurre es que sus electrones comienzan a girar de tal manera que terminan alineándose y formando pequeños campos magnéticos con polos norte y sur.

Curiosidades respecto al magnetismo:

1) El nombre de magnetismo viene de la región de Magnesia, en Asia Menor.

2) Respecto al fenómeno del magnetismo, ya era conocido en la Grecia clásica y en China, donde con casi toda probabilidad fue descubierto alrededor del siglo IV a. C.

3) La brújula está basada en la tendencia de los imanes a estabilizarse en la posición de menor energía. El hecho es que el extremo de la brújula que busca el norte permanece paralelo al dipolo norte-sur del campo magnético de la tierra.

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