HUH SAENG y el poder del conocimiento

La historia de hoy sábado transcurre en Corea del Sur y trata sobre la importancia del conocimiento.

El matrimonio Huh Saeng vive en la más profunda de las pobrezas pero gracias a la confianza alcanzada a base del conocimiento, logrará salir de ella.

Esta es la historia:

En el valle de Namsan, en Corea del Sur, vivía un matrimonio de mediana edad en una modesta choza construida de paja. Eran el señor y la señora Huh Saeng.

Un día el marido decidió aislarse de todos y se encerró en su habitación. Durante siete largos años sólo leyó libros, uno detrás de otro.

Al cabo de tanto tiempo, la señora Huh Saeng entró en la habitación y le recriminó a su esposo:

– “Querido marido, ¿de qué vale leer tantos libros? Toda mi juventud la he pasado lavando y cosiendo para otras personas. Sin embargo, apenas tengo ropa para mí. Llevo tres días que casi no he comido, además de estar congelada. ¡No puedo más!”

El hombre veía como las lágrimas de su mujer mojaban sus pálidas mejillas. La pobre esposa estaba desecha. Sin pensarlo dos veces, cerró el libro que estaba leyendo, se puso de pie y abandonó la vivienda.

El señor Huh Saeng puso rumbo a la ciudad donde, tan pronto como llego, preguntó por el hombre más rico. Allí le indicaron que era Byôn-ssi, un millonario conocido en toda la ciudad. Le indicaron la dirección y marchó directo allí.

La casa era despampanante. El tejado estaba cubierto por tejas, en contraste con la paja que cubría la suya, y la mansión contaba con doce enormes puertas. Esto, sin embargo, no desanimó al decidido esposo quién entró por la puerta más grande y consiguió llegar a la sala de invitados donde se encontraba el señor Byôn-ssi.

Sin preámbulo alguno se dirigió al millonario con las siguientes palabras:

– “Necesito 10.000 yang como capital para mis negocios comerciales y quiero que me preste el dinero”.

– “¿Adónde debo enviar el dinero?”, respondió el dueño de la casa.

– “Al mercado de Ansông a un mercader a comisión”.

– “En tal caso, se lo enviaré a Kim, ya que es el mejor realizando negocios a comisión del mercado de Ansông. Tenga un buen día señor”.

Tan pronto como Huh Saeng se marchó, los invitados de Byôn-ssi le preguntaron por qué le entregaba tanto dinero a ese pobre aldeano sin conocerlo de nada.

El anfitrión les contestó: “No fueron sus harapos lo que me llamó la atención sino su forma clara de hablar que transmitía confianza y seguridad. Al contrario que otras personas que desean que le preste algo de dinero, esta persona o no está bien de la cabeza o confía en sí mismo para hacer negocios. Por la forma de hablar y por su mirada, no es un hombre común. Es un hombre con un cerebro extraordinario y tiene toda mi confianza. El dinero, en muchas ocasiones, empequeñece a los hombres, pero un hombre como el que acaba de estar aquí engrandece el dinero. Estoy muy contento de haber ayudado a este gran hombre a hacer un gran negocio”.

Detrás de los palacios reales de Corea.

Ha Tae-Hung.

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