El asesinato de Jean-Paul Marat por Carlota Corday

Uno de los cuadros más famosos del pintor Jacques Louis David es La muerte de Marat.

Todo ocurrió durante la revolución francesa. Para aquel tiempo no había nada claro excepto la guillotina.

Esta es la historia que se esconde detrás del cuadro.

Estamos en Francia a finales del siglo XVIII, en plena revolución francesa, un periodo donde todo es convulsión; diferentes ideas y muchas personas, algunos moderados y otros no tanto.

Al principio, el cambio político estaba dirigido por hombres moderados como Mirabeau, a favor de una monarquía constitucional. Durante un tiempo, estos hombres, pertenecientes a los girondinos y feuillants, pudieron imponerse a los grupos más radicales; los jacobinos, dirigidos por Robespierre y Marat quienes veían la república y el sufragio universal como una alternativa mejor.

Llegamos a 1793 y todo va a un ritmo vertiginoso. La república es proclamada y Robespierre toma el mando.

Paralelamente, una joven aristócrata, Carlota Corday, que estaba al lado de los girondinos empezó a involucrarse más y más por la causa de los suyos. Muchos de sus amigos habían muerto desde que Robespierre se encontraba dirigiendo la Convención y estaba dispuesta a todo con tal de parar aquella locura.

Minuciosamente trazó un plan; asesinaría a uno de los líderes de los jacobinos, Jean-Paul Marat.

El 13 de julio se levantó dispuesta a todo. Si quería tener éxito, no podía pensárselo mucho. Así, aprovechando de que no había vigilancia, compró un cuchillo por 40 soles en un tenderete del Palais Royal. Ya no había marcha atrás. Con mirada fija, sin titubeos, se dirigió a la casa de Marat. El siguiente paso era convencer al servicio para que la dejasen pasar. En la puerta de la casa, al ser preguntada, explicó que tenía datos sobre un complot contra revolucionario, y realmente dijo la verdad. Ya estaba dentro...

Jean-Paul Marat sufría de de eczemas de la piel por lo que solía tomar baños calientes de agua sulfurosa. En el momento en que la aristócrata entró, Jean-Paul se encontraba en medio de uno de estos baños. Carlota fue directa al grano. Sin pensárselo dos veces, tomó el cuchillo con fuerza y lo apuñaló. Sin más.

La mujer sabía lo que ahora le esperaba, era muy consciente de sus actos y de las implicaciones que tenían. Sin embargo, no le importaba.

Al ser apresada por los amigos de Marat, Carlota no opuso ninguna resistencia. Conocía perfectamente los siguientes pasos; un juicio y la guillotina.

Sólo 4 días después del asesinato, Carlota Corday era guillotinada en frente de una multitud de curiosos.

Unos años más tarde, Napoleón haría acto de presencia en la escena política.

Una curiosidad

El pintor Jacques Louis David inmortalizó el momento en que Jean-Paul yacía sin vida en la bañera. El cuadro es conocido como “La muerte de Marat”

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