试的神官 KUI XING, EL DIOS DE LOS EXAMENES Escrito y traducido por ACADEMIA ANAYET

 

将近14年以来,从开始到我们的最后一节课,只有神知道我们多么怀念在上海黄浦的那些日子。

我的人生一直从事于浦西为偏远山区的儿童教育,是我的整个生命。虽然我并不住在那里,但是我的孩子们在上海黄浦这个巨大城市照顾着我。我的头仍是绿油油的稻田围绕着,外滩的河流覆盖着整平稻田。我还记得我的肺可以闻到 ,这片绿色的山谷的每一个角落都充满着霉味,太阳被山谷吞噬,黑暗来完成来临,但是主要是还是那些声音,孩子们和动物在街道和泥土的石地上奔跑着,女人们在大声的召唤着他们正在玩游戏的的孩子们,个个彼此都有自己的坚持。

 

上帝,回忆着他的生活,头脑里有着很多的回忆,一个精干的老人不允许任何事物 重覆着,一遍又一遍,时间所剩不多来支配它未完成的学业。

 

我们每一个人都有特殊以及美好的回忆,奎星,总是第一个到达教室的,也是唯一拥有特殊特征的,他的父母是村里最穷的人,遗憾的是缺乏营养的食物,这个孩子的饮食如水一样流失也正如他的健康一样脆弱。一年四季病痛缠身,病情好转的时候就在学院里学习。病情导致脸部和脚严重变形,脚永远不可能正常走路,但是,他惊人的头脑不需要任何人的帮助,速度快的解决了所有的问题,不需要任何工具来完成,只是心算以及字体的排列顺序,太神奇了。

 

每个人都想坐在他的身旁,有时间给每个伙伴从来不会听到他说‘不’字。因此,这么多年他得到伙伴们的青睐和钦佩,以及整个村子。感谢他的聪明才智,别出心裁,整个村子的水灌溉农作物得到了改善,没有人去介意他的脸以及脚怎么走路,我们每个人都拥有无限美好的心灵。

 

感谢每个邻居的帮助,取得需要难得学习机会和准备引取最艰难的考试,他的追求最大的盼望,是成为皇家官员。结果却是最好的包括审查官向他表示祝贺,前期是闻所未闻的。

 

旧书籍那个提到的这种方式,皇帝要奖励,状元,探花。传说古时候可以顺利通过考试的人可以得到探花做为奖励。

 

直到交接那天的到来,包括我们的村民拥向是奎星,那个时候我们可以想象即将发生什么。

 

在一个阳光普照的日子,中国历史输入了新的一页,比如在5月24日,如果我没记错的话。皇宫里许多地方都是天是蓝色的跟红色和棕色相反,唯一的一次可以进去,像我们这样的人像长城禁止进入,除非,有特别通行证允许通过,所有的人是多么的兴奋和紧张,而我全身都在颤抖。

 

我与他的父母以及领导。全村人的的水稻按比例卖掉,作为路费让我们可以在那里,我们不仅为奎星感到自豪也为我们的邻居感到自豪。爱超越了中国任何军队,我们认识到他到现在,经过这么多年我很高兴,见证了他的成长可以看到的成长,玩耍,还有更多,这一刻即将授予金玫瑰奖励。

 

皇帝的出现,大家都跪在地上表示尊重,我仍然忍不住斜眼偷偷的看了,他穿一件黄颜色的衣服,这个是御用颜色,使他更加的强大。我可以看到他是如何给其他的年轻人颁奖,当他看到奎星时,皇帝做了一个鄙视的动作转身离去。奎星一个人站在那里中间像树一样,一动不动,我知道他在想发生了什么事,我却无能为力。他丑陋的外表盖过他的才能和纯洁的灵魂。

 

仪式结束的时候,允许靠近他的时候,以及晚了,他沉浸在另一个不属于他的世界里,已经不属于这,从来没有人这样对待过他,他不明白为什么,试图找出一个理由,但是没找到。

 

决定结束他的生命,对他来说已经没有任何希望,一头栽进黄浦江里,但是我们这次都错了,出现异常的粉色奇景,(一种大龟)一条大鳌鱼,浮出水面救了他。

 

随着这些的出现,众神们升天也就是现在的北斗星,没有月亮的夜晚在我们的国家这个故事让我看着美丽的天空有北斗星名字就是奎星的,考试的神。

 

现在学者们纷纷往他的奎星阁请求帮助,我们收认识的奎星我也是我们最好的帮手。

 

                                     孔子

语汇 Vocabulario:

 

 : Pulmones

作物 : Cosechas

 : Vecinos

 : Amor

皇帝 : Emperador

尊重 : Respeto

丑陋 : Fealdad

灵魂 : Alma

 : Ceremonia

 : Exámenes

 : Dios

Van a cumplirse casi 14 años desde que impartí mi última clase en el colegio de shanghai huang pu y sólo los dioses saben cómo hecho de menos aquellos días.

 

Toda mi vida se la he dedicado a los niños de mi pequeño pueblo en la remota región de Pu Xi y aunque ya no vivo allí, ya que mis hijos cuidan de mí en esta enorme ciudad, ShangHai HuangPu, mi cabeza sigue rodeada de los verdes campos de arroz cubiertos por las aguas del río Wai Tang. Aún recuerdo como mis pulmones se inundaban de ese olor a humedad que cubría cada rincón de nuestro verde valle, como el sol iba devorando a la oscuridad para terminar engulléndola por completo. Pero sobre todo recuerdo los sonidos; los de los animales corriendo sueltos por las calles de tierra y piedras, a las mujeres gritando a sus hijos y por su puesto a los pequeños jugando y pegándose los unos contra los otros.

 

Dios, qué duro es estar todavía vivo, tener la cabeza con tantos recuerdos pero a su vez un cuerpo delgado y viejo que no te permite nada más que ver como los días se repiten una y otra vez. Se que no me queda mucho, que estoy en una carrera contra el que todo lo gobierna; el tiempo.

 

De todos mis alumnos hay uno que recuerdo con especial cariño, Kui Xing, quien siempre solía llegar el primero a clase. Conservo un afecto especial debido a que él era único. Sus padres, pobres como ninguno en el pueblo, apenas tenían para subsistir por lo que la dieta deficiente del niño era como gotas que desgastaban poco a poco su ya delicada salud. A los cuatro años enfermó muy gravemente y, aunque pudo recuperarse, le quedaron secuelas para el resto de su vida. Además de afectarle a su rostro, que se deformó seriamente, sus piernas sufrieron tanto que nunca más volvió a andar bien. Sin embargo, su prodigiosa mente no necesitaba ayuda alguna para los cálculos; tan pronto como yo había terminado de dictar un problema, él ya tenía la solución. Sin mencionar su memoria que era algo a lo que no daba crédito. Sólo necesitaba ver el carácter de la letra para recordarlo, incluso el orden de la escritura. ¡Asombroso!

 

Todos querían sentarse a su lado. Tenía tiempo para cada compañero y jamás le oí decir “no” a alguien. Así, ya amado y admirado por sus compañeros, con los años se ganó también al pueblo entero. Gracias a su ingenio, logró mejorar los regadíos consiguiendo que las cosechas de arroz fueran abundantes. Nadie reparaba en su forma de andar o en su rostro. Todos éramos presos de esa infinita belleza que albergaba dentro de sí.

 

Gracias a la ayuda de cada vecino, consiguió los recursos necesarios para poder estudiar y preparar una difícil prueba con la que alcanzaría su gran anhelo; ser funcionario imperial. Ni que decir tiene que fue el mejor. Su resultado fue tan espectacular que incluso el tribunal que le examinó se levantó para felicitarle personalmente. Algo inaudito hasta la fecha.

 

De este modo, y siguiendo lo escrito en los libros más antiguos, el emperador en persona le entregaría una rosa de oro. Era tradición que a aquellos que aprobaban dicho examen se les entregase una rosa dorada.

 

El día de la entrega llegó, incluso una representación de nuestro pueblo se desplazó para estar próximo a Kui Xing. Aunque ni por un momento nos imaginábamos lo que estaba a punto de suceder.

 

El día era soleado, el 24 de mayo si no recuerdo mal. El azul del cielo contrastaba con los colores rojos y marrones de muchas partes del palacio. Fue la única vez que pude estar dentro ya que personas como nosotros teníamos terminantemente prohibido sobrepasar las murallas. Sin embargo, aquel día un salvoconducto especial nos lo permitió. Evidentemente, todos estábamos muy excitados y nerviosos. A mi me temblaba todo.

 

Me encontraba junto con sus padres y nuestro líder. Todos en el pueblo habían apartado un porcentaje de arroz con el fin de venderlo y que nosotros pudiéramos estar allí. No sólo estábamos orgullosos de Kui Xing sino también de todos nuestros vecinos. El amor que sentíamos por él superaba a cualquier ejército de nuestra amada china. Reconozco ahora, después de tantos años, que me emocioné. Le habíamos visto crecer, jugar, desvivirse por los demás y allí estaba, a punto de serle entregada la rosa de oro.

 

El emperador apareció, por lo que todos nos arrojamos al suelo como muestra de respeto. Aunque no pude evitar mirarle de reojo. Llevaba un traje amarillo, el color imperial, lo que le hacía aún más poderoso. Pude ver como fue entregando las rosas a los otros  jóvenes. Sin embargo, cuando vio a Kui Xing, el emperador hizo un gesto de desprecio y le volvió la cara. Le negó la rosa de oro. Kui Xing estaba allí de pie, como un árbol en mitad de la nada. Inmóvil, solo. Yo sabía por lo que estaba pasando pero nada podía hacer. Su fealdad había sido más fuerte que la brillantez en los estudios y la pureza del alma.

 

Una vez acabada la ceremonia, se nos permitió reunirnos con él pero ya era tarde. Se encontraba inmerso en otro mundo, ya no pertenecía a éste. Nadie antes le había tratado así. No comprendía nada. Su cabeza intentaba buscar una razón pero no la había.

 

Decidido a acabar con su vida, ya que no le quedaba ninguna esperanza, se arrojó al río huangpujian. Pero por primera vez estaba equivocado. Una inusual rosa salvaje, con aspecto semejante a una tortuga, emergió del río salvándolo.

 

Con todo merecimiento, los dioses lo elevaron al cielo para ser parte de la Osa Mayor y en las noches sin luna suelo mirar a este cielo tan hermoso que tenemos en nuestro país para darme cuenta que lo que hago es mirar a esa estrella con nombre de Kui Xing, el dios de los exámenes.

 

Los estudiantes de ahora suelen tenerlo en sus casas con el fin de que les ayude. Y conociendo a Kui Xing como lo llegué a conocer, están en las mejores manos.

 

                                               孔子 (KONGZI)